ASPECTOS DE LA REPOBLACIÓN

Los lugares de señorío del tan citado Partido de Bentomiz, tras la expulsión de los moriscos y su posterior repoblación con cristianos viejos, perdieron el 61% de su población; porcentaje muy superior al 28% que se estima como media de pérdida de población del reino de Granada.

Es significativa la procedencia de los repobladores de los lugares de señoró bentomiceños, que se concreta en Andalucía y en menores proporciones en Castilla-La Mancha, Castilla-León y Murcia; realidad digna de ser tenida en cuenta, ya que, en general, su procedencia se ubica en el noroeste y norte peninsular.

Incorporación del partido de Bentomiz a Vélez en 1488

En los privilegios obtenidos por la ciudad tras la conquista se destaca especialmente el de su jurisdicción, que situaba su gobierno en un término más amplio al disfrutado en época musulmana, pues se añadieron a su alfoz las tahas de Bentomiz y Frigiliana primero y Zalia.

El modelo de repoblación fue un curioso experimento: el Estado se reservó el dominio eminente y cedió el útil entre algo más de doce mil colonos. El número de pobladores que se asentase en un lugar lo decidía el Consejo de Población, de acuerdo con la riqueza de ese lugar; los pobladores debían ser originarios de fuera del Reino de Granada y dar razón de su procedencia y caudal; se pretendía la conservación de las prácticas agrarias preexistentes; el repartimiento se haría de todo género de hacienda compuesta en suertes. El comisario de población le correspondía decidir cuantas suertes recibiría cada poblador en función de su caudal. Los bienes de aprovechamiento común se darían a los nuevos pobladores. Estos nuevos pobladores estaban obligados a pagar al rey, además del diezmo que era de costumbre, un diezmo de los frutos escogidos, en reconocimiento del señorío regio. Además los pobladores debían de llevar armas y en determinados lugares levantar, en su costa, reductos para la defensa.

Además en cada lugar se obligaba a tener un Libro de Concejo. Este Libro, también llamaba Libro de Apeo, "había de formarse haciendo constar el apeo y deslindamiento, la formación de las suertes, los vecinos que vinieran a poblar y las suertes que a cada uno le hubieren pertenecido. De él había de enviarse un traslado autorizado al Consejo de Granada.

Se aprobó el decreto de expulsión el 9 de abril de 1609, el mismo día en que se firmó la Tregua de los Doce años. Pero a pesar del decreto de la expulsión general quedaron algunos moriscos en España. Felipe V en 1712 establecía un Auto de expulsión general de los Moros que llaman "cortados, o libres".

La Presencia Romana

Nuevamente debemos afirmar que no existen estudios que nos arroje algo de luz a este periodo de la historia en Arenas. Pero si podemos acertar al afirmar que conocimientos y avances en la agricultura que heredaron de los romanos los futuros habitantes, si están presentes en el modo de vida, en la explotación incipiente de los recursos que ofrecía el lugar y su estrartégica situación frente a las incursiones marítimoas en esta zona de la Hispania del sur.

Un Claro ejemplo de ello son sus cultivos de olivos y vid, los salazones en la costa y minerales que dieron renombre a estas tierras e interés por su dominio. Los romanos abrieron los caminos. A medida que se avanzaba hacia la decadencia del imperio y su fragmentación y pérdida de hegemonía militar -junto al declive comercial- se avocaría a un periodo de cambios que darían como resultado la presencia de los árabes y, por ende, el origen de núcleos de población y puestos defensivos propios de la Axarquía, donde el Bentomiz, que se dice los romanos llamaban "monte que mira al mar", alcanzó diferentes periodos que vendrían a determinar la existencia de Daimalos y más tarde Arenas en la "taha" -que quiere decir cabeza de partido o feligresía de gente natural africana, aunque otros interpretan pueblos avasallados- o Sierra de Bentomiz.

En el sur peninsular durante el periodo romano, en el espacio donde luego se desarrollará Al-Andalus las "Villae" parecen haber sufrido una crisis importante entre los siglos IV al V, en la que mucha de ellas desaparecieron. Por el contrario también surgen otras nuevas en lugares menos accesible que aquellas. Ocupaban zonas menos llanas, peor comunicadas y por una mayor importancia de la ganadería, aunque la agricultura también estaba presente gracias sobre todo a su ingeniería hidráulica que dejaron en herencia a lo largo de su basto imperio.